Afirmaciones – La ciencia detrás de por qué funcionan

Los científicos del siglo XX tuvieron una revolución de descubrimientos en lo que respecta a la mente y el cerebro. El cerebro que teníamos de niños no es el cerebro con el que estamos atrapados. La química y las conexiones en nuestra mente pueden cambiar. A través del libre albedrío, nuestra mente puede aceptar nuevos pensamientos y crear nuevas realidades.

El cerebro

Los mismos ingredientes que forman un hígado también crean un cerebro a partir del cual tenemos una mente pensante. El hombre es un ser pensante consciente. La computadora en la que estoy escribiendo puede recibir entradas y dar salidas, pero no es consciente de que lo está haciendo. El hombre es consciente. Puede percibir y procesar.

Nuestro cerebro se comunica a través de sustancias químicas. Las neuronas (células) están conectadas por axones y dendritas. Los axones llegan a otras células para distribuir información y las dendritas reciben información de esas células.

Estas conexiones químicas se forman a medida que avanzamos a través de la experiencia. Intente mover el dedo gordo del pie derecho y solo el dedo gordo del pie derecho. ¿Puedes hacerlo? Lo más probable es que no pueda mover el dedo gordo del pie derecho sin mover los dedos adyacentes. Esto se debe a que su mente ha mapeado juntas esas áreas de sus pies. A través de la repetición de caminar, su mente ha asociado los dedos de sus pies como una sola entidad y ha conectado las neuronas que los controlan juntas.

La experiencia crea conexiones en nuestra mente y la repetición fortalece esas conexiones. Para una analogía visual, piense en un automóvil que ha pasado por un camino de tierra tantas veces que ha dejado arboledas permanentes. Las arboledas obligan al automóvil a viajar en este lugar de la carretera cada vez que pasa. Esta es la base de la formación de hábitos. Nuestras tendencias son arboledas grabadas en nuestra mente por nuestras experiencias de vida.

Cuando éramos niños, nuestros padres, nuestro entorno, nuestra escuela, los movimientos que hacíamos, todo eso creó la fisiología de nuestro cerebro. Es por eso que muchos de nuestros hábitos y creencias se remontan a nuestra infancia. La siguiente pregunta lógica es entonces, “¿Puedo cambiar las conexiones físicas de mi mente para cambiar mis hábitos, comportamientos y vida?” Afortunadamente la respuesta es sí.

Recableado

Los científicos se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que los cerebros de los amputados se reconfiguraron en función de la extremidad ausente. Cuando se examinó el cerebro de Víctor Quintero, se descubrió el concepto de dolor de miembro fantasma. Quintero perdió su brazo izquierdo a los 17 años en un accidente automovilístico. Cuando los científicos pasaron una bola de algodón por la mejilla izquierda de Quintero, no solo sintió el movimiento en su mejilla sino también en la mano que le faltaba. Su cerebro había reconectado el espacio dedicado a su mano izquierda a su mejilla izquierda, llamado reasignación cortical.

Este fenómeno también se ha observado en personas con distonía focal de manos. La distonía focal de la mano ocurre cuando los movimientos de la mano se repiten una y otra vez, como ocurriría en los músicos de concierto. A medida que practican repetidamente pasajes musicales complejos y rápidos durante horas, su cerebro comienza a reconectarse y combinar las señales que recibe de cada uno de los dedos individuales. La mente ve los dígitos como uno. En la distonía focal de la mano, una persona pierde la capacidad de mover los dedos individualmente. Así como no podemos mover nuestro gran remolque independientemente de los demás, las personas con distonía focal de manos no pueden mover un solo dedo sin mover los demás. Este es un diagnóstico devastador para alguien que ha dedicado su vida a la música. ¿El tratamiento? Para reasignar el cerebro a través del movimiento forzado de los dedos individuales. Así como la mente vio dos dedos como uno, puedes enseñarle a la mente a ver los dedos individualmente de nuevo.

Cambia tu vida

Las experiencias en la vida están determinadas en gran parte por las creencias individuales. Como hemos visto en los ejemplos anteriores, la repetición constante crea y fortalece conexiones en nuestro cerebro. Por ejemplo, si le dijeran una y otra vez que era pobre, habría creado conexiones físicas en su mente para reforzar la creencia de que es pobre. Tendrías hábitos que apoyaran esas creencias y la realidad resultante de ser pobre.

Sin embargo, al igual que los músicos con distonía focal de la mano, podemos reconfigurar nuestro cerebro, las conexiones físicas reales en nuestro cerebro, introduciendo y repitiendo nuevas creencias que afirman la vida. Las afirmaciones repetidas continuamente pueden crear nuevas conexiones neuronales que, en un sentido físico muy real, cambian nuestra fisiología y respaldan nuevos hábitos y comportamientos que pueden cambiar la vida.

No tenemos el cerebro de nuestra juventud. Nuestros cerebros, no solo nuestras mentes o nuestros pensamientos, sino nuestros cerebros físicos reales están en constante cambio y respondiendo a nuestro entorno y a la información sensorial de manera continua. Aquí es donde obtenemos nuestro poder mental.

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